Author Archive for Beatriz Teresa Bustos

05
May
17

SOY

Algo de pájaro TENGO
Poseo vuelo interior
Tengo Sed de Tus latitudes
Y Errantes senderos del yo.
Tengo una honda ansiedad de Distancias
ONU aterido Mendigo de amor
y donados Eso que tengo
el Aire, la flor, los caminos
y los besos Peregrinos del sol.
Él transitado mucha huella
desde la siembra a la hoz
Desde el fulgor al crepúsculo
Desde el querer al dolor.
Él enfrentado mis batallas
y guerras de La Razón
Muchas Veces que luchado
por la presa sin ser yo.
Anduve un atenta de otras Aves
buscando Seguir el trino mejor
pecado sable Que poseía
propio Canto y Voz Propia.
Tengo por desgracia desteñidas
y Heridos empanadas de vagar
Porque impiadosas Experiencias
flagelan mi Humanidad.
A mi plumaje adherido
tengo Camino y verdor
tengo ventiscas y soles
tengo horizontes y blasón.
No niego Haber surcado cielos grises
y límpidos y AÚN mejor
y envidiado un Los Que Parten
se atrevió mi corazón.
Suelo Ser ave de largos silencios
de valles pequeños y mansa canción
si algo de libertad poseo
suelo llamarla valor.
Soy Libre Por Ser reflejo
y criatura de Dios
mi canto, humilde plegaria
Libre de cruz y pasión.

Beatriz Teresa Bustos / San Francisco Córdoba Argentina / del libro EXILIO INTERIOR

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05
May
17

NADIE

Santiago rusinol jardin abandonado 1890 granadaDejó de llover y el abril se mece
entre melenas ocres.
Desde la glorieta sombras oscilantes
curiosean, luego parten.
El tiempo crueles arabescos
esculpió en las lajas
y como si fuera un dios pagano
silente y desamparada
la fuente en el jardín aguarda.
Ayer cómplice del sol trenzaba amor,
con su boca abierta y transparente oía
los cándidos secretos que le contaba.
Por arterias amarillas ha regresado
a contarle mi desdicha
a lavar las heridas que aún sangran
a confesarle que las promesas de él fueron
aves sin rumbo, descarriadas,
entonces no sabía que el amor clava puñales
entonces no sabía que el amor también engaña.
Hemos envejecido
huellas profundas nos delatan
como herencia del amor tenemos
las bocas secas, agrietadas.
Abril se mece, las nubes corren desquiciadas
nadie entona un himno al paisaje
que quiebre el frío de esta nada,
ni una hoja ha caído a recibirme,
la fuente, calla.

 

Beatriz Teresa Bustos / San Francisco Códoba Argentina /

del libro EXILIO INTERTIOR

03
Jul
14

VIGILIA

 

VIGILIA

 

El silencio amordaza las veredas.

Sujeto la barbarie de mis riendas.

Entre racimos de sombras la luna se derrumba.

Idéntica me desmorono entre mi niebla.

Una mudez de campanarios penetra

la honda dimensión de la calma.

Yo entiendo la profunda melancolía de las campanas.

Pájaros de sombras se acurrucan en la techumbre desolada.

Yo, me ovillo en el tálamo de plata.

Diminutos espejos se quiebran

como pan de incienso y ruedan sobre la ventana

cristalinas monedas que intentan sobornarme.

 

Sólo quiero sentir cómo mi sangre nutre las arterias.

Busco el calor que ya no clama.

No me sirven para saldar lo que al amor le debo.

Ni me aprovecha el pan de lisonjas,

para alimentar las aves memoriosas.

Sólo me suplen los espejos ya quebrados.

 

La noche se ha dormido entre los pliegues

de otra noche desterrada.

Pasé todas sus horas juntando restos de mi alma.

 

El alba me encontró reconstruida.

            Renacida.

                                    Esperanzada.

mujer-de-rosas1.jpg

 

 

 

 

03
Jul
14

Sólo mío

 

I

Suenan las cuerdas del silencio

en el amplio salón de mis sentidos.

(Acordes hirientes y sombríos).

Hay un jarrón vacío sobre el piano

que la mano lúgubre acaricia.

(Supe ponerle flores hace tiempo

y susurrar a su oído mientras reía..)

Dos dardos centinelas

segundo a segundo me abren heridas.

(Es un concierto doloroso

dirigido por la vida misma).

Sin saberlo él viajó a lo eterno.

Sin saber yo que partiría.

(Tal vez mañana corte flores,

hilvane palabras e invente risas).

Pero hoy, déjenme con mi silencio

porque este dolor-amor es sólo mío

II

Canta la lluvia sobre el ventanal opaco.

El sol no tiene luz en sus pupilas

( y allá en el campo sobre el blanco mármol

su caudal de penas quebrantó la vida).

Se deslizan perlas, lágrimas incoloras.

El viento furioso apura su caída,

( y allá en el campo del dolor acerbo

se sacia la boca que te tiene escondido).

Y yo aquí, perdida en el silencio.

Como un paria ahogo los gemidos,

( y allá en el campo se quedó tu nombre

el que en mi boca estará dormido).

Cuando el día cante su mejor promesa

y lleve el tiempo estas nubes grises,

iré a despedirme y saldré de viaje,

(al lugar donde nunca me alcance tu ausencia,

al lugar que tú, jamás podrás seguirme).

Por eso, hoy, déjenme con mi silencio,

porque este amor-dolor, es sólo mío

 

 rosa vermelha2

 

 




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